Shana es una criatura cuya intensidad es tal que los demás solo pueden admirarla. Hermosa, llena de luz, pura e intrigante por su atractivo sobrenatural. Mantiene una arraigada conexión con la naturaleza, especialmente con el bosque y la tierra. Irradia con su sonrisa, con su pelo blanquecino y su inteligente aroma. Inteligente porque Shana sabe jugar con él, altera a su antojo, dentro de la familia Fougere, la fragancia que emana, así atrae a los demás al capricho de sus intenciones.
Cuando sus propósitos son los de agradar e integrarse, o incluso los de seducir, es la viva fantasía del aroma que evoca un apacible paseo por el bosque; huele a heno recién segado y dulce, a hierba recién cortada, a notas de musgo de roble, cedro, a las raíces que se esparcen por el suelo y a las pequeñas florecillas que vaticinan la primavera (narcisos, campanillas azules, flores silvestres, geranios, lavanda y el alcohol de rosas). Huele a rayos del alba y a la humedad del rocío, notas ozónicas como las coníferas y la bergamota (también llamada “luz de sol líquida”), que confiere a un perfume la sinestésica sensación de brillo, resplandor y ligereza.
A estas notas aromáticas se les otorgan propiedades sobre el estado de ánimo; calman, estimulan, motivan… Es la misma influencia que ejerce Shana cuando decide mostrar su, en apariencia, inocente mirada. Además de su conexión con la tierra, mantiene una relación con el agua (compartida con su hermana gemela Iris). Y es que, dentro de la Casa Fougere, se pueden encontrar también notas acuosas, como la menta acuática.
Shana también tiene un carácter fiero, con el que se muestra más segura de sí misma, con más presencia y fuerza. Se revela tal y como es, sin importarle los demás, sin la necesidad de agradar. Esa determinación huele a árboles de coníferas que impresionan por su solidez, la de tantos años creciendo; igual que Shana, que más crece cuanta más libertad le dejen. Esta es la Shana que trepa por los troncos, que corre entre las arboledas a gran velocidad, descalza, saltando sin magullarse. La Shana que pelea cuerpo a cuerpo contra su hermana gemela y que defenderá a toda costa lo que considera correcto. La Shana que nos recuerda a la firmeza y la resiliencia. La que, pase lo que pase, sale adelante con la fortaleza de las notas de perfume de cedro, de abeto balsámico, madera de pino y cicuta canadiense.
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