Iris es una criatura enigmática y extraña, guarda una magia ancestral en su interior y una conexión muy fuerte con la naturaleza; en especial con las aves, con los rincones rocosos y el océano. Iris es sobrenaturalmente horrible y desprende un aroma muy desagradable. El lado opuesto a su hermana gemela, Shana (una curiosidad a desvelar).
No pertenece a ninguna Casa, su forma de ser independiente la convierte en un ingrediente esencial; es la representación del ámbar gris, una secreción producida por el cachalote y excretada al no poder absorber los picos de los chipirones que ingiere.
El ámbar gris sin tratar es una sustancia que por sí sola huele mal; pero tras pasar décadas en el mar, por el efecto del sol y el aire se transforma en esa sustancia con un aroma peculiar, dulce y terroso que, sin embargo, solo las narices más instruidas detectarían. Iris es una muchacha con un potencial para descubrir lo que pocos expertos apreciarían.
Como todas las sustancias que huelen muy mal en perfumería, pueden ser transformadas en trazas que, aplicadas a un perfume, saca lo mejor de una fragancia y lo que el ámbar gris le hace a una familia u otra será distinto. La mezcla de cualquier producto con el ámbar logra que el efecto sea por completo distinto.
Huele al efecto que tiene. Hueles la transformación, no la nota en sí. Una alquimia inexplicable. Del mismo modo, una acción de Iris, en pequeña dosis, podrá cambiar los acontecimientos. Y queda solo el olor de la propia transformación.
A pesar de que Iris es un personaje solitario (un ingrediente), comparte un vínculo especial con su hermana Shana, y por lo tanto con una de las familias olfativas: la familia Fougere. De ello será ejemplo su nombre. Iris. La raíz de la flor de iris florentino es uno de los más importantes y preciados materiales naturales en perfumería. Las raíces requieren un tratamiento paciente, se mantienen bajo tierra permitiendo que se extiendan. Cuanta más raíz, más sustancia se extrae; en sí misma no huele a nada, debe secar durante mucho tiempo hasta producir la molécula que, junto con una nota de la familia Fougere, como es el caso, ayuda a suavizar las notas terrosas de su hermana y redondear aspectos ásperos, como las cortezas de los árboles. Eso aporta matices aterciopelados como la arena del mar, y una cualidad floral sofisticada y elegante. Es difícil creer cómo se puede conseguir un resultado tan hermoso de una raíz con apariencia tan horrible. Exige mucho trabajo, mucha, mucha paciencia, y paz. Como Iris. Mucha, mucha paciencia, y que la dejen en paz.
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